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Carisma de la Fundación

El carisma de las Hermanas de Jesús Paciente, tiene una triple dimensión:

1. Entrega a la persona de Jesús.

Con Quien tratan de identificarse por la práctica de los tres votos religiosos de castidad, pobreza y obediencia. A Quien quieren desagraviar y honrar sobre todo en los Ministerios del Calvario y de la Eucaristía.

En adoración
ante Jesús Sacramentado.

En "cuanto a mí, jamás me gloriaré a no ser en la cruz de Nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo está crucificado para mí y yo para el mundo".

(Gál. 6,14)

"Si quieres ser perfecto, anda vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en el Cielo después ven y sígueme".

(Mt. 19,21-22)

Talla esculpida por la M. Mª Luisa
Cuadro pintado por la M. Mª Luisa

2. Entrega a los enfermos.

Miembros pacientes del Cuerpo Místico de Cristo. Su fin específico es cuidar gratuitamente a enfermos pobres, en sus domicilios, prestándoles en nuestra casa servicios de dispensario: pequeñas curas, poner inyecciones, tomar la tensión..., visitarles en Centros de Salud o Residencias, prestarles servicios religiosos, de ayuda moral, etc. Servicios que se pueden extender, en casa o fuera, si hay Hermanas para ello. Siempre con fines apostólicos.

Atendiendo en dispensario

Acompañando enfermos

3. Abandono en manos de la Providencia.

"No os inquietéis por vuestra vida, por lo que habéis de comer o de beber...Mirad como las aves del cielo no siembran, ni siegan, ni encierran en graneros y vuestro Padre Celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros, más que ellas?...No os inquietéis, pues, por el mañana; porque el día de mañana ya tendrá sus propias inquietudes; bástale a cada día su afán".

(Mt.6, 25-34)

Cuidándolos a domicilio

Es la norma de vida propia de las Hermanas de Jesús Paciente. Sin admitir ninguna retribución por su servicio a los enfermos, sin pedir nada, reciben de la Divina Providencia, por medio de bienhechores espontáneos, a veces desconocidos, lo necesario para sus diarias necesidades.